Con Lars como protagonista, la historia parte con este joven danés de 22 años que se une a un grupo neonazi que consume sus días maltratando a gays y a inmigrantes en esa mezcla de homofobia y xenofobia propia de la ideología de Hitler que estos trasnochados seguidores reivindican en el contexto de falta de certezas post guerra fría en el que cualquier fundamentalismo cobra auge.
En medio de esa fauna Lars conocerá a otro neonazi del que se enamora dando inicio a una relación que de ser descubierta significaría duras represalias por parte de sus compañeros que la verían como la peor traición. A partir de ese momento los personajes enfrentan lo que sienten a lo que piensan, en lo que es un interesante abordaje a lo que se ha dado en llamar HSH, Hombres que tienen Sexo con Hombres pero no se reconocen a sí mismos como gays en los que suelen producirse expresiones de gran discriminación precisamente por el temor a ser vistos como gays.
Para el director ítalo-danés Nicolo Donato, Brotherhood es una película que habla sobre una historia de amor, más allá de todas las lecturas políticas que uno pueda hacer de la cinta el dice que “Quería contar una historia de amor en un contexto en el que no se acepta y donde puede nacer de todas formas.”. No obstante como ya he dicho antes todo tiene su lado político y esta cinta lo tiene desde su génesis, puesto que se inspira en un documental basado en un hecho real sobre un neonazi que mientras de día daba palizas, por las noches se acostaba con otros hombres. Una cinta que sin lugar a dudas es un aporte en la cinematografía gay pues indaga en una realidad que a la gran mayoría nos permanece oculta y que nos cuesta entender.